La edad de la ira – Nando López

La edad de la ira – Nando López

¡Buenas! ¿Que tal? Tengo un montón de cosas que contaros, especialmente el viaje que hemos hecho los tres esta Semana Santa a la Selva Negra, que ha sido una pasada, pero para eso tengo que revisar las fotos, revelarlas, preparar mapas con las rutas…Vamos, que me va a llevar un tiempito. Mientras tanto, quiero hablaros del libro que me llevé para leer allí, La edad de la ira, de Nando López.

Creo que no os lo he contado nunca, pero al poco tiempo de naccer Gordito dejé mi trabajo y me metí a profesora de secundaria. Siempre me había picado el gusanillo de la docencia y además, para qué negarlo, está mejor pagado que el trabajo que tenía y me deja más tiempo para disfrutar de Gordito, así que no me lo pensé demasiado cuando salieron plazas de difícil cobertura de profe de informática. Claro, al empezar a dedicarme a esto empecé a seguir cuentas de otros profes en Twitter, a leer muchísimo sobre educación, a intentar formarme, no sólo en la materia, sino en el trato con los alumnos, metodologías, intentar ver que cosas hacen por ahí otros profes…Y bueno, entre esa marea de cuentas descubrí a Nando y su Dilo en voz alta. Me lo compré justo durante las evaluaciones de la diciembre y no me podía sentir más identificada, me moría de la risa.

Había visto en la cuenta sus otros libros, y los anuncios de la obra de teatro que se está haciendo sobre La edad de la ira, pero no me había dado por comprarlos. Hasta que hace un par de semanas, entré a Amazon no recuerdo muy bien a qué y ahí en primera plana estaba el libro. La premisa me llamaba la atención, así que me lo merqué, que diría una buena amiga 😉

Un adolescente aparentemente normal mata de forma extremadamente violenta a su padre y deja al borde de la muerte a su hermano. Un periodista se interesa en saber qué ha pasado y cuál es la verdad en esta historia.

El libro, narrado en primera persona por el periodista, cuenta cada día las entrevistas que va realizando a los profesores y compañeros de Marcos, un chico de 16 años que ha matado a su padre y dejado malherido a uno de sus hermanos. Un chico aparentemente normal, un alumno con unas notas en la media, popular, guapo, deportista, vamos, un alumno del que nunca se podría sospechar un acto semejante.

Poco a poco Santi, nuestro narrador, va descubriendo que no es oro todo lo que reluce. La vida de Marcos no era tan fácil, con un padre tradicional y controlador, desde que falleció su madre se ve sometido a una presión fuera de lo normal por su padre, casí se diría que vive en una cárcel. Nadie de las personas con las que Santi habla, especialmente sus compañeros, comprenden que pudo pasar. Los profesores le cuentan su visión de como fue la semana precedente al crimen, y tampoco parece haber nada especial, aunque Santi tiene la sospecha de que todos los profesores con los que habla retienen algo y se obsesiona con el caso.

Al final, muchas cosa salen a la luz, los sentimientos de culpa de los profesores que intuían los problemas a los que se enfrentaba Marcos, algunos que sabían que vivía una situación insoportable en casa, pero no se dieron cuenta, o no llegaron a darse cuenta de hasta dónde podía llegar el problema. Poco a poco, se va vislumbrando qué pudo ocurrir en esa casa esa fatídica tarde de domingo, y poco a poco el lector también va sospechando lo que ocurrió realmente.

Al final, los amigos de Marcos tienen la clave, y aunque sólo él y su familia podrían aclarar algo que no quieren aclarar, las deducciones de Santi (que obviamente no os voy a contar, ¡leedlo!) parecen muy acertadas.

El libro me enganchó desde el principio. Con Gordito leer no es algo que pueda hacer fácilmente, pero estos días en Alemania pude leerme como medio libro, más o menos. Y ayer me puse después de cenar y no pude parar hasta acabarlo, me dieron las 2 de la mañana. Me parecía tan interesante la investigación y tenía tantas ganas de saber qué había pasado con Marcos, que preferí quedarme hasta el final y acabarlo.

Para mi es un libro imprescindible, no sólo si te dedicas a la educación. Al leer el libro puedes reconocer situaciones que pasan en el instituto, por supuesto, tipos de profesores que te encuentras y formas de dar clase y ver la educación. Además, todos hemos sido adolescentes, aunque con los años nos olvidamos de ello, pero nos podemos reconocer en esas cosas que le pasan a Marcos, a sus amigos y a sus compañeros de clase.  Por otro lado, yo veo en esos chicos y chicas a mis alumnos: el macarrilla, el popular, el tímido, el inmigrante que no acaba de encajar, al que le hacen la vida imposible, el que pasa de todo, el que parece que pasa de todo pero no…

Ser profesor no es fácil. Tenemos una gran responsabilidad. Pasamos mucho tiempo con adolescentes en la época de su vida en la que más influenciables, maleables y confusos están. Muchos de ellos además se enfrentan a problemas familiares, familias desestructuradas, familias con problemas económicos, familias cuya última preocupación es la educación de sus hijos, no por nada, sino porque tienen otras cosas por las que procuparse. Y nosotros, como los profes de La edad de la ira, nos sentimos muchas veces impotentes por no poder hacer nada por esos chavales y chavalas.

Tampoco es todo tan negro, obviamente. Por supuesto te encuentras con alumnos brillantes, con alumnos no tan brillantes con mucho apoyo familiar para sacar el curso adelante; y también hay mantas, claro, alumnos que simplemente no quieren hacer nada, y están ahí, calentando la silla porque están obligados a estar y de los que tampoco hay más que rascar.

Bueno, tampoco me voy a poner aquí a contaros mis penas educativas 🙂 Os dejo con la recomendación de que leais el libro y os adentréis un poco más en este micro mundo en el que vivimos los profes con nuestros alumnos.

¡Ah! Y con la promesa de que en breve os contamos todo sobre el viaje.

Besoooooos

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